La seguridad alimentaria, base de la normalidad

La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen acceso en todo momento, y eso, en una crisis como la actual, el sector lo ha cumplido una vez más.

Además de haber suministrado alimentos de manera constante, lo ha hecho en las mejores condiciones higiénicas, con todas las garantías.

Antes de la crisis del COVID-19 el concepto de seguridad alimentaria más manejado era el del aseguramiento de las condiciones higiénico-sanitarias de los alimentos, de tal forma que no tengan ningún efecto negativo sobre la salud de los consumidores.

Pues bien, desde que se empezó a pensar que sería posible un confinamiento, con limitaciones de movimientos por parte de los ciudadanos, el concepto de seguridad alimentaria se centró en sus orígenes: la disponibilidad de alimentos.

De hecho, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), “la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen acceso en todo momento (acceso físico, social y económico) a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y las preferencias culturales para una vida sana y activa”.

Hasta ahora dábamos por sentado que íbamos a ir a cualquier supermercado y lo normal sería encontrarnos los lineales repletos, todos los productos a nuestra disposición sin límite de cantidad y, si acaso, algún día un producto o marca determinada, que se había terminado en ese momento y aún no lo habían repuesto.

Esto cambió hace unos meses debido a la crisis del Covid-19, y ahora nos hemos dado cuenta, aunque ya lo sabíamos, de que para que los alimentos lleguen a los supermercados son imprescindibles muchos eslabones de la cadena agroalimentaria, cuyo primer eslabón está anclado al campo.

Es a partir de aquí cuando nuestra percepción de las prioridades empieza a cambiar. La alimentación es la base de todo, también de la confianza de la población en que se van a poder alimentar de manera adecuada.

Reacción ejemplar

Afortunadamente, el sector agroalimentario español ha reaccionado de manera ejemplar. Se puede considerar que al sector se le ha sometido a una prueba de estrés y la ha superado con éxito. Los agricultores y ganaderos no han parado su actividad, tampoco el sector transformador, incluidas las cooperativas, por supuesto, y finalmente el transporte y la distribución también han desempeñado su labor, considerados todos ellos como sectores esenciales.

Hay que destacar que el sistema de producción y distribución de alimentos españoles, al estar regido por la normativa europea, cuenta con todas las garantías sanitarias y medioambientales, es decir, que además de haber suministrado alimentos de manera constante, lo ha hecho en las mejores condiciones higiénicas, con todas las garantías.

Como es de prever, esta crisis pasará, esperemos que cuanto antes, pero deberíamos valorar el papel que el sector agroalimentario ha jugado en la seguridad alimentaria española. Nada mejor que considerar el trabajo de nuestro sector, consumiendo productos de cercanía, productos españoles. Tenemos la suerte de vivir en un país con una enorme riqueza agroalimentaria, sin tener que recurrir al exterior para suministrarnos alimentos y debemos aprovecharlo.

Las Administraciones, nacional y regional, con competencias en agricultura han emprendido campañas para promocionar el consumo de productos nacionales, en el caso del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y promoción de determinados productos de la región por parte de la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, como el cordero manchego, uno de los productos que han pasando por más dificultades por el cierre del canal HORECA (HOteles, REstaurantes y CAfeterías).

Por ello, el contacto con el productor de alimentos cercano, favoreciendo los canales cortos de comercialización, será fundamental en los tiempos venideros para mantener una actividad adecuada del sector productivo, así como una seguridad alimentaria que mantenga nuestra población bien suministrada.

Respecto al Medio Ambiente

También cabe una reflexión respecto al papel que sobre el medio ambiente juega el sector agroalimentario. Hemos visto que, debido al establecimiento del estado de alarma en nuestro país y la paralización de la mayoría de las actividades a escala prácticamente mundial los niveles de contaminantes de la atmósfera se han reducido drásticamente durante estos meses.

Medioambientalmente sostenibles y demostrado

En lo que a España se refiere, y sin entrar en tecnicismos de tipos de contaminantes, se estima que la bajada de la contaminación ha estado alrededor del 50%, siendo aún más acentuada en grandes ciudades, dada la reducción de movilidad experimentada.

En este sentido, vemos cómo la actividad agroalimentaria no se ha reducido, es más, en algunos casos se ha visto obligada a aumentar, por lo que su contribución general a las emisiones se supone que se ha mantenido estable y, aun así, estas emisiones han bajado de manera destacada.

Estos datos nos deberían hacer pensar en cómo queremos que sea nuestra producción agraria. Desde luego, es un sector estratégico para cualquier país y se ha demostrado sobradamente en estos meses. Es más, el efecto sumidero que tiene el sector agrario sobre los gases efecto invernadero reducen también la concentración de éstos en la atmósfera, y este efecto sumidero no ha cesado en todo este tiempo ni cesará mientras que las plantas sigan realizando su función fotosintética para su desarrollo. Por lo tanto, el camino no será el de reducir esta actividad, sino el de mejorar la eficiencia de los medios de producción utilizados.

Cada vez son más los avances que se logran en el campo de la eficiencia energética, prácticas respetuosas con el medio ambiente y optimización de los recursos para producir alimentos. Las normas medioambientales que hay que cumplir dentro de la Unión Europea son numerosas y muy exigentes. Cada vez que encontramos en los lineales productos españoles podemos tener la seguridad de que han cumplido con una extensa normativa y que se ha respetado el medio ambiente en su elaboración.

Conclusiones

Todo esto nos debería servir para seguir confiando en nuestros productos, consumirlos y apoyar su producción en el futuro. Esto hará que, además de preservar nuestra salud y el medio ambiente, hagamos posible que la vida en las zonas rurales se mantenga dignamente, existiendo actividad productiva en los núcleos rurales y favoreciendo su desarrollo.

En los momentos importantes es cuando se puede apreciar el comportamiento de las personas y de las empresas. Cuando esta crisis pase, que pasará, no nos olvidemos de la ejemplar reacción del sector agroalimentario y valoremos el trabajo realizado, irá en nuestro propio beneficio.

“No me de propina, cómpreme mañana”

Por último, me gustaría compartir una experiencia que entiendo viene al caso. En mi infancia, recuerdo a una persona muy importante para mí a la que acompañaba algunas veces a hacer el reparto de una pequeña tienda de barrio. Cuando los clientes se disponían a dar la propina para agradecer el servicio, esta persona siempre contestaba: “Muchas gracias, no es necesario. La mejor propina es que me vuelva a comprar”.

 

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